miércoles, 11 de enero de 2017

Más fútbol no!!

Una de las experiencias más decepcionantes de mi vida ha sido asistir a un partido de fútbol de primera división.

Mi pasión por el fútbol a lo largo de mi vida ha sido una cosa que ha evolucionado y cambiado de una manera extraña, y cada vez  soy más consciente que dicho interés convergirá a la indiferencia.

El fútbol es una vía de evasión de la anodina existencia de nuestras vidas, y llena los incómodos silencios que a veces suceden en muchas de las situaciones sociales en las que navegamos. Genera interés y hasta produce suficientes beneficios como para alimentar a una industria que da de comer a mucha gente.

Aunque se podría decir que el excesivo mercantilismo se cargó el invento, mi desengaño no viene por esa vía.

Yo que no conocía de primera mano cómo era un partido de la LPF española, asistí a ese primer y último evento con una inocencia que me sorprende que aún tenga. Durante las dos horas aproximadas que duró el encuentro, estuve más pendiente a los espectadores que al encuentro deportivo en si.

Aunque en líneas generales la gente no se portó mal, me sobrecogía la alienación de transitoria del personal, parecía que abandonaba su cuerpo para alcanzar un trance próximo al nirvana donde cualquier contacto humano sería ignorado.

Las anécdotas que pude sacar de ese evento fueron muchas y no buenas. Pero no pretendo criticar eso, me parece correcto que la gente haga con su tiempo y dinero lo que quiera. Yo por mi parte en lo sucesivo, si puedo evitarlo, intentaré no invertir un euro más en dicho espectáculo.

2 comentarios:

  1. Hombre, a mí no me gusta el fútbol, pero hasta cierto punto es normal que quien acuda a ver un espectáculo se evada. Lo malo es cuando esto se hace huyendo en vano de una existencia insoportable. Raro sería que no vieran el partido... Ahora, si te refieres a que nadie lo comentaba, pues no sé qué decir. ¿Quizás nadie va con amigos?

    ResponderEliminar
  2. Es que el fútbol es muy especial, la gente se concentra de una forma bastante peculiar, hubo algunos casos que me hicieron pasar vergüenza ajena, pero no es eso lo que me molestó. Lo que me de desagradó fue la falta de amabilidad de algunos, que iban a lo suyo y no tenían muchas ganas de dar una miserable indicación...

    Los 90 € que me costaron las entradas (la mía y la de mi tío), creo que es demasiado dinero.

    Mi tío que es más forofo que yo, me comentó que en Sevilla la gente se comportaba igual (en ambas orillas del río).

    Una experiencia más a la mochila.

    ResponderEliminar