viernes, 13 de enero de 2017

En fin...

Yo no me considero desencantado de la política, simplemente estoy harto de escuchar siempre las mismas cosas. En los últimos años y a la luz de los diversos hechos acontecidos, se ha asentado en mi interior una idea que cada vez tiene más peso:

El mejor político es aquel que no empeora más las cosas.

¿Por qué los políticos tienen que ser mejores de lo que somos nosotros mismos? 

No todos los médicos son buenos, ni tampoco los fontaneros, ni cualquier otro colectivo. Sin embargo, en lo que se refiere a los políticos hacemos extensible la degeneración de unos pocos a la totalidad de la clase. Nadie lo considera injusto, pero lo cierto es que es una mentira.

Desde que tengo uso de razón, desde todos los ámbitos de la política, ya sea a nivel local, autonómico o nacional, siempre ocurre lo mismo... Nada.

Las elecciones españolas no son más que la acción necesaria para cambiar un equipo agotado por otro más fresco que terminará igual, tiempo al tiempo. La idea de cambio no es más que una falsa ilusión, asentada mayoritariamente en la inocencia de la juventud.

Por eso, cada vez soy más pragmático y también conservador: Lo importante es que no joda más la cosa.

La edad me ha convertido en el tipo de persona que nunca quise ser, la juventud se cura con el tiempo.




miércoles, 11 de enero de 2017

Más fútbol no!!

Una de las experiencias más decepcionantes de mi vida ha sido asistir a un partido de fútbol de primera división.

Mi pasión por el fútbol a lo largo de mi vida ha sido una cosa que ha evolucionado y cambiado de una manera extraña, y cada vez  soy más consciente que dicho interés convergirá a la indiferencia.

El fútbol es una vía de evasión de la anodina existencia de nuestras vidas, y llena los incómodos silencios que a veces suceden en muchas de las situaciones sociales en las que navegamos. Genera interés y hasta produce suficientes beneficios como para alimentar a una industria que da de comer a mucha gente.

Aunque se podría decir que el excesivo mercantilismo se cargó el invento, mi desengaño no viene por esa vía.

Yo que no conocía de primera mano cómo era un partido de la LPF española, asistí a ese primer y último evento con una inocencia que me sorprende que aún tenga. Durante las dos horas aproximadas que duró el encuentro, estuve más pendiente a los espectadores que al encuentro deportivo en si.

Aunque en líneas generales la gente no se portó mal, me sobrecogía la alienación de transitoria del personal, parecía que abandonaba su cuerpo para alcanzar un trance próximo al nirvana donde cualquier contacto humano sería ignorado.

Las anécdotas que pude sacar de ese evento fueron muchas y no buenas. Pero no pretendo criticar eso, me parece correcto que la gente haga con su tiempo y dinero lo que quiera. Yo por mi parte en lo sucesivo, si puedo evitarlo, intentaré no invertir un euro más en dicho espectáculo.

lunes, 9 de enero de 2017

Bin Laden lives...

Ahí va mi reflexión de patio de colegio del día...

Pues ni tengo pruebas, ni hago eco de noticias sensacionalistas, lo único que quiero decir es que me parece muy extraño montar semejante operación militar para disparar a la primera de cambio sobre tu objetivo.

¿No tiene más sentido pillar a este hombre vivo? Supongo que para evitar más problemas lo fácil es construir una versión oficial interesada. Lo que más me sorprende es la falta de espiritú crítico que hubo en su momento por parte de los medios de comunicación importantes a nivel mundial .

Tiempo al tiempo, igual dentro de 10 años se difunden vídeos de este hombre durante un interrogatorio, comiendo un emparedado de atún, dando un paseo por un patio... ¿Quién sabe?

Además parece que el terrorismo de Al Qaeda ya nos es peligroso, los medios de comunicación lo ha relegado a la cola de los problemas mundiales. Cuando verdaderamente es una organización muy efectiva que enfoca sus atentados hacia objetivos occidentales complejos de atacar, en contraposición a Estado Islámico, que atenta mayormente contra turcos y árabes. Es más, a día de hoy (enero-2017) hay una parte de Siria que está controlada por Al Qaeda.




sábado, 7 de enero de 2017

Mierdezas.

Hace unas semanas  me apunté a la cena de empresa, cosa que suelo hacer con un criterio errático e incoherente basado en mis órganos reproductores masculinos. Mi expectativas de diversión y algarabía no eran muy buenas. 

Según iba pasando el tiempo mis ganas de asistir al citado acto se desvanecían como una flatulencia en el coche de tu padre cuando estás rodeado de toda tu familia y a pesar de que el personal te mira mal la fragancia perdura... Al final asistí al acto.

Llegado el citado día, como viene siendo habitual se quedó en la plaza de un determinado pueblo para empezar la noche con la ingesta de diversos líquidos espirituosos que nos ayudasen a soportar el tedio de la velada. Yo toda mi vida he sido abstemio hasta que he empezado a asistir a estos actos, si trabajar con ingenieros es cargante, no os podéis hacer una idea de lo que es salir de marcha con ellos.

Llegó el momento de sentarse a la mesa. Aunque esos instantes no gozan de ningún tipo de trascendencia, cabe decir que desde que entré por la puerta del restaurante hasta que logré sentarme pude sentir cómo pasaba mi vida por delante de mis ojos. Aquello parecía una manada de ñues en estampida huyendo de los cocodrilos. Finalmente  pude sentarme.

Una vez más gozamos una modesta compañía femenina, la de las camareras.

La cena transcurrió sin pena ni gloria, las mismas anécdotas de siempre, todo el mundo guardó la ropa. El chuletón que me comí estaba bastante crudo, pero un instinto primario me obligó a seguir adelante con el mismo, cada vez soy más del Norte.

La velada terminó con la ronda por los bares. Momento bueno para acelerar el consumo de alcohol. Entre copa y copa, música reguetonera, empujones y conversaciones inaudibles a las que siempre asentía, mi olfato se percataba eventualmente de los efluvios corporales de algún cabrón desaprensivo dispuesto a aliviarse. Lamentable, esa noche no tuve artillería para contraatacar.

A pesar de los pisotones, la conversaciones besuguiles y de la música, he de admitir que me lo pasé bien. Me encantó desmarcarme de los Cantajuegos, ropas infantiles, conversaciones con otros padres y todas esas cosas que están monopolizando mi vida ahora.

Finalmente llegué a casa ligeramente mareado, di dos besos y me eché a dormir. 


viernes, 6 de enero de 2017

Km. 0

Estamos condenados a luchar, es un hecho. Cada día es una pequeña batalla en la que se pierde, se gana o se pacta una tregua hasta el día siguiente. Todo lo que consigues, aunque puede ser valioso es un engaño para olvidar que mañana vas a seguir luchando...

Pero como me crié en los 80 no hay problema, pondré la foto de mi enemigo en el espejo del lavabo y lo contemplaré con la mirada del tigre. La puerta está abierta para todo el mundo... He vuelto.